sábado, 11 de junio de 2011

Mentiras de profetas

La última ubicación conocida de las planchas de oro nos la da Brigham Young en el Diario of Discursos:

El 17de Junio de 1877, Brigham Young relató lo siguiente: “Viví en el mismo campo en donde se encontraron las planchas y de donde se tradujo el Libro de Mormón y yo sé muchas cosas referentes a ese campo. Creo que me tomaré la libertad de decirles de otra circunstancia que será tan maravillosa como nada puede ser. Se trata de un incidente en la vida de Oliverio Cowdery, que él no se tomó la libertad de contarlas en reunión como yo lo hago.




“Les cuento estas cosas, y tengo un motivo para hacerlo. Deseo llevarlas a los oídos de mis hermanos y hermanas, y también de los niños, para que crezcan en el entendimiento de algunas cosas que parecen estar completamente escondidas de la familia humana. Oliverio Cowdery fue con el Profeta José cuando él depositó estas planchas. José no tradujo todas las planchas; hubo una porción de ellas que estaba sellada, lo que ustedes pueden saber por el Libro de Doctrina y Convenios. Cuando José obtuvo las planchas, el ángel le indicó que las llevara de regreso al Cerro Cumorah, lo que cumplió.
“Oliverio dice que cuando José y Oliverio fueron allí, el cerro se abrió, y que entraron a una cueva, en la que había un espacio grande y cómodo. Cuenta que en el momento no pensó, si los alumbraba la luz del sol o una luz artificial, pero que estaba tan iluminado como a la luz del día. Ellos colocaron las planchas en una mesa; era una mesa grande que se hallaba en el cuarto. Debajo de esta mesa había una pila de planchas, tantas como de unos dos pies de alto, y que habían muchas más planchas que juntas probablemente llenarían varias cargas de vagón; se encontraban apiladas en las esquinas y a lo largo de las paredes.
“La primera vez que fueron allí la Espada de Labán colgaba de la pared; pero cuando volvieron a ir había sido colocada sobre la mesa cruzando las planchas de oro; estaba desenvainada, y en ella se leía: “esta espada nunca será enfundada otra vez hasta que los reinos de este mundo lleguen a ser el reino de nuestro Dios y su Cristo”. Les cuento que esto no proviene solamente de Oliverio Cowdery, sino de otros que sabían de esto, y que lo entendieron…Me tomo la libertad de referirme a estas cosas para que no las olviden y se pierdan”. (Diario de Discursos 19, 38)

¿Una cueva iluminada, que no se encontro nunca el el cerro de  cumorah? ¿Un monton de planchas?
Definitivamente hipermentiras para super falsos profetas
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